domingo, 28 de octubre de 2012

Agua y Aceite


La fotografía del policía siendo arrastrado por un grupo de delincuentes después de haber sido atacado por los mismos, es la radiografía de la ciudad de Lima. Una ciudad que por momentos y zonas se vuelve tierra de delincuentes que hacen de las suyas a costa de la indiferencia de la policía.

Ahora en todos los distritos salen estos individuos, aprovechando el pánico de la gente, a gritar “saqueo, saqueo” para robar a transeúntes y tiendas. La gente ya no quiere ni salir a la calle y los comerciantes no quieren abrir sus negocios. Pero hay que hacer la diferenciación entre lo que sucede en La Parada y lo que sucede en otros distritos

Los hechos lamentables de La Parada solo pertenecen a La Parada, y no tienen que ver en lo absoluto en lo ocurrido en otros distritos. Los comerciantes, estibadores, delincuentes a sueldo, son parte de la ultima resistencia violentista de este sector comercial (informal en algunos casos) que no quiere el progreso de Lima porque podrían perder dinero que les da su “trabajo”, por eso luchan en contra de todo lo que la alcaldesa Susana Villarán quiere hacer, ya que ella está poniendo orden, estilo que no les gusta.

Los hechos delincuenciales ocurridos en varios distritos de Lima, no son parte de la lucha que ocurre en la parada. En distritos como Breña, Lince, Magdalena, San Martin de Porres, Comas, se han presentado saqueos, que en realidad son robos comunes de delincuentes que aprovechan la histeria colectiva para hacer sus fechorías.

¿Acaso si no hubiera pasado lo de La Parada, no habrían robos en esas zonas?, claro que sí. Por eso lo único que tenemos que hacer es tener cuidado, como siempre, vigilar si alguien le sigue o actua de manera sospechosa, no alterarse y pensar que Lima es un caos y no está protegida. La delincuencia siempre estará ahí, ya es trabajo de las autoridades ponerle fin.

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